Entradas de los lectores: Porqué

Tras leer muchas de las geniales publicaciones de Contrarian.es, recaí en una especialmente interesante bajo mi punto de vista. No era uno de los exhaustivos análisis de empresas (como el de BMW o Samsung), sino que proyectaba una idea mucho más simple y lineal, y para mí de tremenda utilidad y trascendencia, afirmando básicamente que el éxito no da la felicidad, sino que más bien es la felicidad la que nos va a convertir en personas exitosas (No es sobre no hacer nada, es sobre hacer lo que te gusta).

Pues bien, no solo estoy absolutamente convencido de ello, sino que además creo que es totalmente aplicable desde un principio a cualquier iniciativa inversora, y con la explicación de esto mismo espero aportar mi granito de arena al know-how que se está generando en este magnífico blog.

Hace algún tiempo pude ver la charla con la que Simon Sinek, orador y escritor inglés, se hizo famoso dando a conocer su teoría de El círculo Dorado:

Sin duda no deja de ser una opinión, una percepción, una interpretación de una faceta más de la vida con la que se puede estar más o menos de acuerdo, pero creo que el concepto subyacente es una de las ideas más potentes que se pueden reflexionar.

Este concepto para mí no es más ni menos que el uso de la razón. Pienso que una persona comienza a razonar cuando se mueve diametralmente de dentro hacia fuera en el diagrama de Simon. Y también pienso que, por desgracia, es más común moverse en sentido contrario. ¿Cuántas personas puede haber en el mundo que se levanten día tras día para llevar a cabo un trabajo en el que, en ocasiones, están tan lejos de las motivaciones de la organización para la que trabajan que incluso desconocen?,¿es tan raro esto?, ¿cuántas estudiantes empiezan una carrera determinada porque no se plantean otra alternativa, descubriendo años más tarde que jamás podrían pasar una vida entera llevando a cabo la tarea para la cual se han formado?, ¿a cuántas personas, en definitiva, se les pasa la vida respondiendo de manera casi reptiliana los qués, cuandos y dondes en vez de los porqués de su vida?

Desconozco la explicación científico-biológica de este comportamiento, pero si es real que la tendencia de las personas es la descrita, creo que cito con acierto el título de blog si digo que para ser feliz hay que ser más bien contrario a todo esto.

Es difícil argumentar que nada de esto tiene que ver con algo tan emocional e irracional como el mercado de valores. ¿Acaso no tendrá algo que ver que un gran porcentaje de inversores se mueven en éste mercado por miedo, codicia, arrogancia o pesimismo (que no son sino otra forma de miedo)? Por supuesto que sí. Y es por eso y porque es muy fácil basar el estilo de inversión de uno mismo en axiomas ajenos a la irracionalidad del mercado, pero muy difícil hacerlo, que creo que primero hay que responder unos cuantos porqués, ya que de esta forma siempre tendremos nuestro objetivo en el horizonte y ello nos permitirá ser felices haciendo lo que realmente nos llena. Si nos apasiona el value investing, entonces seremos felices pasando horas analizando una empresa. Si no lo es, quizá sea mejor recurrir a otras alternativas.

¿Para qué puede uno querer invertir? Puede parecer una cuestión absurda, pero con su respuesta nos conoceremos mejor nosotros mismos. ¿Es que acaso necesito el dinero para comprar una casa?,¿mi pasión es el buceo y me gustaría ahorrar lo suficiente como para comprarme una lancha y un buen equipo y usarla todos los fines de semana?,¿tengo un hijo de corta edad y creo que debo de aprovisionar e invertir una parte de mi sueldo para que en un futuro pueda disponer de una educación acorde a sus necesidades, y sobre todo a sus preferencias?,¿es para mí la inversión un fin en sí mismo, un método para ganarme la vida porque no me queda más remedio (no creo que haya mucha gente así) o mi auténtica pasión? Las motivaciones pueden ser tan numerosas como personas hay sobre la faz de la Tierra, pero está claro que no pueden ser desconocidas y mucho menos tabú. Al menos no para alguien que aspira a reunir los conocimientos y habilidades necesarias como para batir unas rentabilidades definidas por un mercado, formado a su vez por (al menos una minoría de) inversores que conocerán sus propias querencias y anhelos razonablemente bien (aunque podemos sospechar que no siempre será así). Así que, ¿para qué puedo querer más dinero?,¿Lo quiero porque sí?,¿Lo quiero porque siempre va a ser mejor tener 100 que 10?,¿y qué cosas voy a hacer con ese dinero?, ¿van a colmar esas cosas o vivencias de las que voy a poder disfrutar mis expectativas, otorgándome un extra de felicidad?

Nadie que deposite el fruto de su trabajo en un mecanismo de ahorro que le puede hacer perderlo debe responder con un no se a cualquiera de estas preguntas. Habrá gente que responda con total honestidad y llegue a la conclusión de que efectivamente tienen su pasión en la inversión de valor y están dispuestos a, al menos, dedicar una buena parte de su tiempo libre a pensarlo con más detenimiento. Habrá personas a las que les baste ahorrar en un vehículo de inversión que trate de superar la inflación o ni eso. Cada cual tendrá sus motivaciones, pero lo que está claro es que cualquiera debe planteárselo, antes siquiera de leer su primer libro de inversión.

Al fin y al cabo, no es muy exótico afirmar que antes de llevar a cabo un proyecto de vida como puede ser la inversión primero hay que conocerse con suficiente seguridad a uno mismo.

Buena inversión.

Autor: Rafael Ángel Reyes