¿Por qué me gusta la inversión?

¿Alguna vez os habéis hecho esta pregunta?

Contestándola rápidamente, sin pensar mucho, seguramente creamos que es una pregunta irrelevante, que a todas las personas nos gusta la inversión por los rendimientos económicos que genera.

Pero si volvemos a pensar más tranquilamente y nos acordamos de los grandes inversores, seguramente ya no tengamos tan claro que P. Paramés, P. Lynch o C. Munger inviertan para aumentar su patrimonio. Quizá nos demos cuenta de que lo hacen por que les gusta, por que les apasiona y seguramente por que es lo que mejor se les da hacer.

Los grandes profesionales no lo son por la retribución dineraria que perciben y aunque en la inversión el dinero es el input y el output, a fin de cuentas no es diferente al resto de profesiones. Los mejores cirujanos, carpinteros o mecánicos no están principalmente motivados por el salario, si no por que realmente les llena.

Acordémonos del desarrollo personal o de la autorrealización que comentábamos hace unas semanas. Pongo el ejemplo de Ana Patricia Botín, la cual ha cogido la dirección de uno de los bancos más importantes del mundo el año pasado, a sus 54 años, edad a la cual muchos sueñan estar jubilados. Sin duda Ana Patricia podría estarlo, no lo hace por que lo que le apasiona es la banca (y no niego que seguramente el poder también), lo ha mamado de joven y sólo hay que ver que su padre falleció trabajando. Me siento obligado a recordar que tener un patrimonio que nos permita vivir del mismo no quiere decir que no hagamos nada, que estemos todo el día viendo al Madrid en el sofá tomando cervezas, de hecho eso nos producirá una infidelidad casi asegurada, habrá que buscar una motivación y si es posible la autorrealización. Pero esto es harina de otro costal y ya lo estamos tratando en otras entradas.

Volviendo al tema de hoy y extendiendo la idea de que si no disfrutas el camino no vas a disfrutar el destino, si no disfrutamos de analizar empresas nunca las analizaremos correctamente.

En mi caso personal me gusta este mundo por que es un mundo totalmente inclusivo en el que cabe todo lo que nos rodea. Al fin y al cabo las empresas son personas y las personas son las que hacen que el mundo sea como es. Es decir, todo está relacionado con la inversión, desde una guerra en África que leemos en el periódico hasta mi prima pidiéndome que le compre unas Nike Rose One en Boston. Pocos mundos son tan inclusivos, donde todo lo que pasa afecta de una forma u otra a las empresas y por ende a la inversión.

Por no hablar de que en los años que nos ha tocado vivir las oportunidades se multiplican exponencialmente a causa de los acelerados cambios que vivimos en todos los ámbitos: comida ecológica, internet, deporte y salud,…

La inversión bien entendida es una de las mejores maneras de mirar el mundo. O quizá sea al revés y los grandes inversores sean personas que tienen una capacidad por encima de lo normal de mirar y entender el mundo y por eso mismo son buenos inversores, como hicieron 2 señores con Coca-Cola hace unas décadas. Al fin y al cabo los grandes inversores eran y son personas con una cultura enciclopédica y eso no es casualidad.

Hablo de la inversión bien entendida, la inversión de mirar alrededor, de analizar que funciona, de estudiar como los hechos que pasan en una parte del mundo pueden afectar y afectan a las empresas. No hablo de la no-inversión tan popular actualmente, la inversión ciega, el análisis de gráficos, de números sin ver el contexto, de ratios rápidos y vacíos.

Sinceramente me parece una pena que uno de los caminos que bidireccionalmente más nos puede aportar para entender y analizar el mundo y las inversiones se pierda en pos de unos análisis etéreos y una búsqueda de la rentabilidad sin sentido. Pero el tiempo al final pone todo en su lugar, y este sistema ilógico fracasa, tarde o temprano pero fracasa.

No tengo dudas de que mi interés personal y mis estudios en Administración de Empresas han potenciado tratar de entender el mundo desde una perspectiva empresarial. Pero esto sólo es un modelo mental más que cualquier persona con cierto interés y algo de esfuerzo lo puede aprender (por supuesto yo sigo aprendiendo). De todos modos sólo es un modelo mental más que diría Charlie Munger, de todos los que deberíamos de aprender para tener una vida ciertamente completa. Es decir, la inversión como ya comentamos no nos va a dar la felicidad, pero nos ayudará a entender mejor el mundo que nos ha tocado vivir que a su vez nos ayudará  a ser mejores inversores.

Si te ha gustado esta entrada puedes compartirla clicando en los iconos inferiores de las redes sociales. También te puedes suscribir por mail informando tu correo en el widget de la columna de la derecha. Gracias por pasarte por aquí.

5 comentarios
  1. Kokomen Dice:

    Buenas tardes compañero.
    Estoy de acuerdo en toda tu exposición.
    En mi caso, me dedico a temas de salud, que nada tiene que ver con este nuevo ‘yo’ que desde hace unos meses llevo cultivando, aprendiendo y poniendo a prueba. También es cierto que conocer empresas, economía y política (todo ello englobado de una manera heterogénea) hace que entendamos la “realidad” de una manera diferente, al menos a como yo antes la veía.
    Sin saber cuál es la causa y cual el efecto, lo cierto es que la inversión nos lleva a ver la sociedad actual de una manera diferente, o es al revés?.
    Saludos y gracias.

    • Mr Growth Dice:

      Hola Kokomen.

      ¿Qué te voy a contar a ti si te dedicas a la salud? Entiendes esta entrada seguramente mejor que yo mismo.

      Exacto, la vida ayuda a entender la inversión y la inversión ayuda a entender la vida, pero es que eso sólo es un modelo mental. Seguro que la salud te ayuda a tener otra visión de la vida y la vida de la salud.

      Al final todo está relacionado, estamos hablando de lo mismo.

      Un abrazo y gracias por pasarte por aquí.

  2. Sergio Dice:

    A mí me gusta ser parte, ser dueño, de las empresas que “mueven” el mundo, porque yo participo de ese movimiento.

    Recuerdo este verano, visitando a uno amigos en Arteixo, nos hizo un día fantástico de playa, y a la vuelta pasamos por donde tiene su sede inditex. Me comentaban: “este esel imperio de Amacio Ortega”. Y mío también, les contesté, que soy accionista de Inditex.

    • Mr Growth Dice:

      Genial historia Sergio. Efectivamente ser y creernos dueños de las empresas es condición necesaria para ser buenos inversores. Seguro que no comiste mal por ahí arriba 😉

      Un abrazo.

Los comentarios están desactivados.