Su dinero y su cerebro

Hace unas semanas, buscando información sobre como aumentar el ritmo de lectura llegué a una página en la cual se indicaba que una vía para aumentarlo era leer los libros por encima, ya que la mayoría de ellos contienen sólo 1 o 2 ideas buenas y los excelentes libros 4 o 5. No puedo estar más en desacuerdo. Los buenos libros contienen decenas de buenas ideas y por ello hay que leerlos en profundidad varias veces.

Actualmente estoy releyendo lo que para muchos es el mejor libro de inversión que se ha escrito, El Inversor Inteligente de Ben Graham.

Hace unas semanas publiqué un extracto del famosísimo Capítulo 8 El Inversor y las fluctuaciones del mercadoPero el capítulo da tanto de si, que me veo obligado a recoger otro texto, esta vez no es de Ben Graham, si no de Jason Zweig quien comenta cada capítulo.

Invertir de manera inteligente consiste en controlar lo que se puede controlar. No es posible controlar si las acciones o los fondos que compra van a tener mejores resultados que el mercado hoy, la semana que viene, el mes que viene, o este año; a corto plazo, su rendimiento siempre será rehén del Sr. Mercado y de sus caprichos. Sin embargo, lo que sí puede controlar usted es:

Los costes de intermediación, si hace operaciones con poca frecuencia, de manera paciente, y de forma barata.
Sus costes de cartera, si se niega a comprar fondos de inversión que tengan unos gastos anuales excesivos.
Sus expectativas, si actúa con realismo, y no se deja llevar por las fantasías, a la hora de hacer previsiones sobre los resultados que puede obtener.
Su riesgo, si decide qué parte de su patrimonio total queda expuesto a los azares del mercado de valores, mediante la diversificación y mediante los ajustes de la cartera.
Su factura tributaria, si conserva las acciones durante el período necesario para reducir al máximo sus obligaciones tributarias, atendiendo a la normativa fiscal que se encuentre vigente en cada momento.
— Y, en especial, su propio comportamiento.

Si presta atención a los programas financieros de televisión, o si lee a la mayoría de los columnistas especializados en el mercado, acabará pensando que la inversión es una especie de deporte, o de guerra, o de lucha para sobrevivir en un entorno hostil. Sin embargo, la inversión no consiste en ganar a otros siguiendo sus reglas del juego. Consiste en aprender a controlarse en el juego que decida usted jugar. El desafío para el inversor inteligente no consiste en encontrar las acciones que más vayan a subir o que menos vayan a bajar, sino en no permitir que se convierta usted en su peor enemigo, en impedir que acabe comprando a precios elevados simplemente porque el Sr. Mercado le grite «¡A comprar!», y en no permitir que acabe vendiendo a precios bajos simplemente porque el Sr. Mercado diga en un momento determinado «¡A vender!».

Si su horizonte de inversión es a largo plazo, por lo menos 25 o 30 años, únicamente hay un método adecuado que pueda seguir: compre todos los meses, de manera automática, y en todas las demás ocasiones en las que pueda prescindir de algo de dinero. La mejor opción para este tipo de carteras vitalicias es un fondo que compre un índice completo de mercado. Venda únicamente cuando necesite el dinero (si necesita un apoyo psicológico, fotocopie y firme su «Contrato de propietario de inversiones», que encontrará en la página 248).

Si quiere ser un inversor inteligente, también tiene que negarse a juzgar su éxito financiero en comparación con lo que está consiguiendo una cuadrilla de personas que son absolutamente desconocidas para usted. Usted no será ni un penique más pobre si otra persona que vive en Denver, en Dallas o en Durango consigue mejores resultados que el S&P 500 y usted no los consigue. No hay ningún epitafio que diga «Ganó al mercado».

En una ocasión entrevisté a un grupo de jubilados de Boca Raton, una de las comunidades de jubilados más ricos de Florida. Cuando pregunté a estas personas, que en su mayoría tenían 70 años o más, si habían conseguido mejores resultados que el mercado durante su vida como inversores, algunos me contestaron que sí, y otros que no; y la mayoría no estaban seguros. Uno de ellos me dijo: «¿Y qué más me da? Lo único que sé es que gracias a mis inversiones he conseguido ganar suficiente dinero para acabar viviendo en Boca».

¿Cabe una respuesta mejor? Después de todo, el objetivo de la inversión no consiste en ganar más dinero que la media, sino en ganar suficiente dinero para satisfacer sus propias necesidades. La mejor forma de medir el éxito de su inversión no consiste en saber si está ganando al mercado, sino en saber si ha elaborado un plan financiero y una disciplina de conducta que tenga probabilidades de permitirle llegar adonde quiere llegar. En última instancia, lo que importa no es cruzar la meta antes que el resto, sino asegurarse de que uno llega a su meta.

Su dinero y su cerebro

Entonces, ¿por qué les resulta tan cautivador el Sr. Mercado a los inversores? En la práctica, nuestro cerebro está programado para provocarnos problemas a la hora de invertir; los seres humanos somos animales que tratamos de identificar pautas de actuación. Los psicólogos han demostrado que si se presenta una serie aleatoria a un grupo de personas, y se les dice que es imprevisible, insistirán, no obstante, en tratar de adivinar qué va a salir a continuación. De la misma manera, «sabemos» que la siguiente tirada de dados será un 7, que un jugador que lanza una falta va a marcar el gol, que los siguientes números ganadores de la lotería primitiva van a ser, incuestionablemente, 4-27-9-16-42-10, y que las acciones de esta pequeña empresa se van a convertir en el siguiente Microsoft.

Unas recientes investigaciones revolucionarias de la ciencia neurológica indican que nuestros cerebros están diseñados para percibir tendencias incluso donde no las hay. Después de que un acontecimiento suceda dos o tres veces seguidas, ciertas zonas de nuestro cerebro, de manera automática, anticipan que va a suceder de nuevo. Si el acontecimiento se repite, un producto químico natural denominado dopamina se libera, inundando el cerebro con una leve euforia. De esta forma, si una acción sube unas cuantas veces, de manera refleja esperará usted que siga subiendo, y su química cerebral se modificará a medida que suba la acción, con lo que disfrutará usted de un «subidón natural». En la práctica, se hará adicto a sus propias predicciones.

Sin embargo, cuando las acciones pierden valor, la pérdida financiera pone en marcha otra parte del cerebro, encargada de procesar el temor y la ansiedad, y que es responsable de la famosa respuesta de «luchar o salir huyendo» habitual en todos los animales acorralados. De la misma forma que no puede evitar que su corazón se acelere cuando salta una alarma de incendio, de la misma forma que no puede evitar atemorizarse si una serpiente de cascabel aparece en el sendero por el que da usted un paseo, no puede evitar sentir miedo cuando la cotización de las acciones se desploma.

De hecho, los brillantes psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky han demostrado que el temor a la pérdida financiera tiene una intensidad de más del doble que el placer que se consigue con una ganancia equivalente. Ganar 1.000 dólares con una inversión es estupendo, pero perder 1.000 dólares provoca un sufrimiento emocional del doble de intensidad. Perder dinero resulta tan doloroso, que muchas personas, aterrorizadas ante la perspectiva de una pérdida aún más grave, se desprenden de sus inversiones prácticamente cuando han tocado fondo, o se niegan a comprar más.

Este libro es tan grande que sólo los comentarios de los capítulos darían para otra obra maestra.

Me parece interesante el Contrato de propietario de inversiones que Jason Zweig recomendó imprimir, completar y tenerlo a mano cuando piense en vender o salirse del plan, yo lo haré y lo tendré en mi escritorio siempre.

Contrato de propietario de inversiones

Yo, ……………………, por el presente declaro que soy un inversor que deseo acumular riqueza durante un período futuro de muchos años.

Sé que habrá muchas ocasiones en las que sienta la tentación de invertir en acciones u obligaciones porque hayan subido (o estén subiendo) de precio, y en otras ocasiones sentiré la tentación de desprenderme de mis inversiones porque habrán bajado (o estarán bajando).

Por el presente declaro que me niego a que una manada de desconocidos adopten por mí mis decisiones financieras. Adicionalmente, contraigo el solemne compromiso de no invertir jamás porque el mercado de valores haya evolucionado al alza, y de que nunca venderé porque haya bajado. Al contrario, invertiré una cantidad de ……………… al mes, todos los meses, mediante un plan de inversión automático o mediante un «programa de promedio de coste monetario», en los siguientes fondos de inversión o carteras diversificadas:

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También invertiré cantidades adicionales siempre que tenga la ocasión de prescindir de dinero en efectivo (y pueda permitirme una pérdida de dinero a corto plazo).

Por el presente declaro que mantendré todas las inversiones de manera sostenida por lo menos hasta la siguiente fecha (como mínimo 10 años después de la fecha de este contrato): ………………. Las únicas excepciones que se permiten en virtud de este contrato son una súbita y acuciante necesidad de dinero en efectivo, como por ejemplo, una emergencia de salud o la pérdida de trabajo, o un gasto planificado, como el pago de la entrada para una casa o el coste de matrícula de una institución de enseñanza.

Con mi firma estampada al pie de este documento manifiesto mi intención no sólo de respetar los términos y condiciones de este contrato, sino de volver a leer este documento siempre que sienta la tentación de vender cualquiera de mis inversiones.

Este contrato únicamente es válido cuando esté firmado por lo menos por un testigo, y debe ser conservado en un lugar seguro que resulte fácilmente accesible, para referencias futuras.

Firmado: ……………………… Fecha: ………………

Testigos:

…………………………………………………

…………………………………………………

Conclusión

Lo hemos comentado en varias entradas y lo seguiremos haciendo ya que es de capital importancia: En la inversión la psicología es la clave del éxito, el problema es que tenemos que remar contra natura. Por ello no tenemos que tratar de predecir el mercado ni compararnos a ningún otro inversor.

Sino que deberemos de centrarnos en los aspectos que podemos controlar, planificando y ejecutando nuestro plan de inversión.

Si quieres comprar El Inversor Inteligente puede hacerlo a través de este link.

16 comentarios
  1. finanzasmania Dice:

    Como por desgracia no todos somos buffett, cada vez tengo más claro que una parte de mi cartera se va a indexados a poder ser de acumulación para no “perder aceite” con los dividendos

    Coincido en que la psicología es nuestra gran enemigo

    un saludo

    • Contrarian Dice:

      A mi la indexación me parece una opción muy válida.
      Te despreocupas de analizar empresas y estás bien diversificado.

      Un saludo.

  2. Kokomen Dice:

    Pues si, creo que este fue mi segundo libro de lectura cuando empecé con la inversión en Bolsa, pero lo cierto es que viendo de nuevo este fragmento, creo que se merece una segunda lectura, pues no tiene desperdicio.
    Gracias por tus comentarios, siempre acertados.
    Una pena que ya no comentes tus inversiones, lo de Nike es de risa!
    Saludos

    • Contrarian Dice:

      Hola Kokomen.

      Estoy de acuerdo en que merece una segunda (y veremos si tercera) lectura.

      Respecto a mis inversiones iré comentándolas, me gustaría hacerlo más de lo que hago pero por tiempo tampoco puedo.

      Los resultados de Nike son excelentes, el BPA sube un 22%, el mercado la penalizó un poco por que sus ingresos fueron ligeramente inferiores a los esperados. Como ellos mismos dicen, su crecimiento se está acelerando y eso en una empresa de su tamaño es algo que dice mucho de la calidad del negocio y de la directiva. Me gusta escribir de Nike por que es el modelo perfecto, lo haremos.

      Otra empresa que también está en mis primeras posiciones y que ha presentado resultados esta semana ha sido Accenture. Otro ejemplo de empresa perfecta bien posicionada y con buen futuro. El BPA (sin extraordinarios) sube un 24%. Tengo la entrada preparada y será la siguiente que publique este fin de semana.

      Un abrazo y gracias por tus palabras.

  3. Pepe10 Dice:

    Es curioso

    El otro. Día ne acorde de ti.

    También. Estuve releyendo este libro y advertía que las. Empresas de más crecimiento se hacían más populares y se convertían. En las más especulativas

    Saludos…

    • Contrarian Dice:

      Hola.

      Así suele ser, las acciones más especulativas suelen ser las de las empresas de mayor crecimiento, precisamente por que se especula que crezcan más que la media. Por eso mismo es por lo que es necesario analizar y pensar cada inversión en profundidad.

      Un saludo y gracias por tu comentario.

  4. pedro luis Dice:

    Hola.
    Coincidís en leer, y lo de discriminar, reflexionar.Quizás sea una excepción, pero casi todo lo que leo, bueno o malo, me acaba influyendo, cada día me aíslo mas.
    Suerte.

    • Contrarian Dice:

      Hola Pedro Luis.

      Si estar aislado supone leer a los grandes, de una forma crítica y alejarse lo más posible del ruido del día a día del mercado, estoy de acuerdo con ese aislamiento.

      Un saludo.

  5. Kokomen Dice:

    Sentirse fuera del ruido es adecuado para estar fuera de la especulación, tener mayor objetividad. El caso es que si no leemos no nos formamos, al menos en mi caso y no tendría espíritu crítico.
    Si me hiciera caso de todo lo que se lee (en interne por ejemplo) tendría más factores de confusión que datos objetivos.
    Hay que aislarse, pero no aletargarse. El espíritu crítico hay que enriquecer lo, y no sólo cuando hablamos de bolsa.
    Saludos

    • Contrarian Dice:

      Exacto, leer mucho, sobretodo a los grandes, de forma crítica y tratar de formarse una opinión propia. No es fácil pero tenemos la vida por delante.

      Un abrazo Kokomen y gracias por tu comentario.

  6. Agustin Dice:

    Muy buen aporte Contrarian.
    La historia de los jubilados y tus reflexiones finales me serán de utilidad.

    Siempre tengo la duda de si hago bien invirtiendo mas en acciones de manera individual en empresas que parecen más sólidas que algunas de las que los fondos eligen.

    Lo de los jubilados y lo tuyo me lo van aclarando un poco. De última si mi plan es invertir todos los meses un 60% en acciones de empresas medianas y el resto en un FCI, es mi plan y la respuesta la tendré en 25 o 30 años, cuando seguramente este retirado en un lindo lugar y con una pequeña fortuna para mis hijas.

    Saludos y gracias.

    • Víctor Morales Dice:

      Hola Agustín.

      Benjamin Graham decía que empezásemos con poco dinero y en un año revisar los resultados. De ser aceptables ir poco a poco invirtiendo más. De lo contrario Ben sugería ser humildes y asumir que un ETF podría hacerlo mejor que nosotros (o en mi opinión alguno de los buenos fondos que hay en la actualidad).

      El problema es que humildad y Bolsa no suelen ir de la mano y por ello la mayoría de las personas pierden dinero.

      Gracias por tus palabras y disfruta de tus hijas.
      Víctor

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