Todo encaja

No puedes conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Steve Jobs.

Al principio todo es un caos.

Experiencias sueltas, hedonismo, ideas inconexas. Te dejas llevar. No hay un camino, no se puede trazar, no existe. Pasan los años, sigues añadiendo puntos, siempre inconexos. Poco a poco y sin darte cuenta te interesas por ciertas cosas y te alejas de otras.

Creces.

Le das vueltas a una conversación con ese buen amigo que aunque viva a cientos de kilómetros es tu alma gemela. Descubres algunas películas que te hacen pensar. Un puñado de ideas de ese libro que no puedes dejar de recomendar. Aprendes a mirar. De repente una mañana te das cuenta que tienes ojos nuevos, te planteas y analizas cada aspecto de la vida, dudas de todo. Por fin empiezas a pensar.

Y un día se te caen las lágrimas viendo una montaña de más de 7.000 metros y no entiendes nada.

No sabes que encontrarás, pero sabes que ese es el camino, tu camino.

El único que puedes seguir.

Te centras, focalizas tu energía, orientas las conversaciones, buscas a tus amigos. Quieres sumar. Relees esos libros que te marcaron y descubres cientos nuevos. Vuelves a ver a Bergman y por enésima vez revisitas las películas de Buñuel.

Psicología, filosofía, religión, evolución humana. Todo es lo mismo.

Buceas en los capítulos de Redes, relees a Antonio Blay, vuelves a ver ese documental de Carl Gustav Jung. Preguntas a ese nuevo amigo protestante y te das cuenta de que te habla de lo mismo que Blay, lo mismo que aprendiste de Budismo en Mustang y lo mismo que los chamanes peruanos ritualizan con el ayahuasca en el Amazonas.

Todo es lo mismo, no puede ser casualidad.

Los pensamientos se aceleran. Llevas un par de semanas en las que tu cerebro no para de analizar, de clasificar todo. El puzzle del millón de piezas:

Esclavitud: Dicho de una persona: Que carece de libertad por estar bajo el dominio de otra. RAE

Lo peor de todo es que te das cuenta que la mayoría no lo sabe y creen ser felices.

La felicidad es otra cosa.

La educación te ha preparado para obedecer, no para vivir. El trabajo te preparan para ser racional, resolutor eficiente de problemas, acatador de órdenes, pero infelices.

Eres el perfecto esclavo.

Crees que tus actos son racionales cuando la mayoría de nuestro comportamiento es inconsciente. El instinto y el inconsciente es lo que nos ha traído hasta aquí. El cerebro sólo es un organizador de datos, un clasificador.

El cerebro está sobrevalorado.

Te das cuenta de que el cerebro parlanchín es el que nos aleja de la felicidad, del ahora, llevándonos al pasado o al futuro, distrayéndonos de lo único que tenemos, el presente. Lo que te inquieta y lo que te hace sufrir no es una situación, si no el pensamiento sobre una situación. Si te quedas sin trabajo pensarás que no tendrás dinero para comer y te angustiarás, pero debido a ese pensamiento no a la situación.

El cerebro es un tramposo.

Pero eso no lo sabías y te obligabas a analizar y volver a analizar cada situación. Racionalizabas todo. Para eso te habían educado. Para ganar más, pisar al de al lado, tener un Rolex y un BMW en el jardín del adosado.

Y aún así no eras feliz.

La felicidad no está ahí afuera.

Serás feliz cuando acabes en la Universidad. Cuando encuentres un buen trabajo. Cuando encuentres una pareja. Cuando seas jefe. Cuando te jubiles.

Mentiras.

La eterna lucha de lo que eres y lo que te han dicho que eres.

¿Sabes quién eres?

Vuelves a casa una noche, cansado pero lúcido, miras por la ventana del autobús con los ojos más abiertos que has tenido nunca. Una sensación de tranquilidad te invade. Parpadeas despacio, respiras hondo, sonríes, queda mucho por hacer, pero te das cuenta que lo has entendido.

De repente nada vuelve a ser lo mismo.

Todo encaja.

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13 comentarios
  1. Lectter Dice:

    Me ha encantado. Todo en caja o all in. Todo depende de la persona. Lo mas dificil es descubrir ese Camino y disfrutarlo.

  2. Javier Dice:

    Es relativamente fácil decirlo, pero vivirlo… eso es otra cosa. Huir de la maraña mental es sencillo y complicado a la vez. Es extremadamente simple y infinitamente complejo al mismo tiempo. Pero esa lucidez ocurre en los momentos más inesperados; y hay que estar ahí para respirarla.

    Gracias por esta preciosa entrada. Hay que vivir cada instante plenamente, sin pensar en ese objetivo que siempre se proyecta hacia el futuro y que cuando llega ya no sabemos disfrutar porque ya hay otro siempre que lo ha sustituido antes… son los mecanismos de la mente.

    • Mr Growth Dice:

      Gracias Javier.

      Estoy totalmente de acuerdo con lo que comentas, tan fácil y tan difícil.
      Aunque como un día leí: si sabes dónde vas ya tienes el 50% del camino recorrido.

      Un saludo.

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